[Documental] María Bonita: Un cambio de mirada al cabaret mexicano.

-“¿Para ti qué es el cabaret?“-

-“El cabaret es una bonita palabra para quienes vivimos de noche”.- 

El cabaret ha sido visto por el cine y el cine ha dejado ver al cabaret. A través de las películas de las primeras décadas del cine sonoro, el público pudo conocer los cabarets o por lo menos imaginarlos en los mitos y realidades que el cine mostró. Ese espacio nocturno de bailes exóticos, amplios salones, cantantes, comediantes, shows… Una especie de burdel sofisticado al que podían acudir hombres de clase media y “ligarse” a las bailarinas o como sucedía en el cine mexicano, convertirlas en damas de sociedad.

En el retrato del cabaret (y de las cabareteras) hubo un cambio de narrativa entre los treinta y las dos décadas subsecuentes: del cine de las “prostitutas” al de las “rumberas”. Mientras que “Santa” (1931) de Antonio Moreno o “La noche del pecado” (1933) de Miguel Contreras retrataban a la cabaretera mexicana y a la prostitución con recato, “bajo el modelo mercantil en vías de consolidación y desarrollo en México”, más adelante, destacaron historias protagonizadas por talentosas vedettes cubanas como Amalia Aguilar (“Amor Perdido” de Miguel Morayta, 1950) y Ninón Sevilla (“Aventurera” de Alberto Gout, 1949), esta última considerada “La Diosa rubia del cine mexicano”. La mujer en estas películas se convirtió en un modelo de sensualidad y belleza, apegado a las necesidades mercantiles de Estados Unidos a través de sus grandes divas.

En “Aventurera” se incluyeron los elementos tradiciones del género de rumberas como coreografías, grandes escenarios e intérpretes famosos de la época como Pedro Vargas haciendo apariciones especiales. Pero la película también llamó la atención de la crítica internacional, pues la protagonista, Elena Tejero (Ninón Sevilla), víctima inocente en una primera parte, se convierte en una mujer con “magnética presencia sexual/sensual” dispuesta a vengarse de quienes la orillaron a convertirse en vedette luego del abandono de su madre y del posterior suicidio de su padre. En la revista francesa Cahiers du Cinéma, la describieron como una película de “desafíos oblicuos a la moral burguesa, a la cristiana y a las demás” (Robert Lachenay). 

El público mexicano, acudía con fascinación a las salas de cine a ver historias protagonizadas por rumberas, símbolos sexuales de la época. En el mismo año que “Aventurera”, se hizo “Salón México” (1949) de Emilio Fernández, protagonizada por Marga López, que contaba la historia de una mujer que baila por dinero con sus clientes para sacar a su hijo adelante. El Salón México fue uno de los lugares más concurridos por la juventud obrera que acudía a desfogarse con bailes de danzón en la Ciudad de México.

En 1972, Estados Unidos produciría el segundo largometraje de Bob Fosse, “Cabaret”, protagonizado por Liza Minelli como Sally Bowles y basada en “Goodbye to Berlin” de Christopher Isherwood. La historia se desarrolla en el apogeo del cabaret en Berlín y su posterior censura por los nazis. “Los vigorosos y brillantes números musicales y los incisivos cortes entre el cabaret y el mundo exterior en medio del ascenso, contraponen de manera escalofriante un cuento de amor y ambición, mal entendidos condenado al fracaso” (Angela Errigo). Para 2001, el director australiano Baz Luhrmann dirigirá el deslumbrante musical, “Moulin Rouge”, que muestra el apogeo de los cabarets en París y su eventual transformación, en una producción de maestría visual que protagonizaron Nicole Kidman y Ewan McGregor. La historia presenta el tras bambalinas del show business y una trágica historia de desamor.  

En años recientes, el documental ha hecho un valioso trabajo por recuperar por la historia reciente del cabaret a través de la voz y memoria de sus vedettes. “Bellas de noche” (2016) de María José Cuevas, trajo de vuelta al cabaret de los setentas y ochentas y su caída fulminante. En “Bellas de noche”, el aplauso se vuelve a escuchar como un eco de un pasado, en un presente en donde estas grandes divas dejaron de tener cabida. Un enfrentamiento a una realidad que Cuevas no deja pasar de lado: el rechazo y discriminación a la senectud en el espectáculo mexicano.

Centrado en la marginalidad del oficio de las trabajadoras sexuales de la tercera edad, “Plaza de la Soledad” de Maya Goded (2016), es un documental que visibiliza la situación que enfrentan mujeres mexicanas en un oficio que parece no brindarles la seguridad suficiente para un retiro digno. Goded acompaña a mujeres que responden con independencia a la vida en cada una de sus esferas más íntimas, en donde ellas logran reconocerse a sí mismas al verse en pantalla. Un reflejo digno y justo de una realidad que parece lejana pero que está llena de esas plazas de soledad por las que todos han atravesado.

* LA AGENDA PENDIENTE DE LAS ZONAS DE TOLERANCIA EN MÉXICO.

Con la misma inquietud por grupos marginales, en 2018, la documentalista Roxana Anaya (becaria del FONCA) realizó “María Bonita” (presentado en el III Programa de diversidad sexual de Cuórum Morelia), donde presenta a El Caporal, uno de los cabarets más famosos de Colima en los noventa, fundado por Miguel Lombera “Lorena”, una vedette trans que a través de fotografías y memorias que comparte de viva voz, vuelve a vivir los años dorados del cabaret. El documental se convierte en un respetuoso tributo a Lorena y a las mujeres de la vida nocturna de la Zona de Tolerancia de Colima –una de las pocas sobrevivientes en México– que ha quedado como un objeto olvidado del pasado.

En conversación con Roxana Anaya, originaria de Colima, comentó que las Zonas de Tolerancia deben ser parte de las políticas públicas. Son áreas de la ciudad donde el sexoservicio está regulado y en donde las trabajadoras sexuales reciben servicios de salud. La aparición de los table dance, como negocios privados, hizo que el gobierno las dejará de lado paulatinamente. “La Zona de Tolerancia (o Zona Roja) de Colima, fue una de las primeras que hubo en México en los años ochenta, la primera gobernadora de Colima y de México, Griselda Álvarez (1913-2009) se dedicó a apoyar a los sectores vulnerables, sobre todo a las señoras que se dedicaron al sexo servicio”. 

Lore en el auge de la Zona de Tolerancia y con las referencias de vedettes como Lyn May, Rossy Mendoza y Wanda Seux, pone un show de cabaret en Colima. “Más tarde llegó un amigo suyo de Guadalajara entonces travesti, que venía del teatro Lírico. Este chico mezcló varias cosas y juntos hicieron el show de variedades, el primer lugar de Colima que se preocupó por ofrecer espectáculos. Con el tiempo se dejó de ejercer la prostitución pues la gente iba a ver la propuesta del show y a las vedettes que Lore traía de otros Estados e incluso de otros países”. 

Pero el gusto duró poco. Los cambios de gobierno y la popularidad de los table dance hicieron que el público se seccionara y que se dejara de ser interesante el show de cabaret. “Hubo cambios de gobierno. Sigue estando regulada en cuestiones de salud, pero ya no hay servicios de limpieza, mantenimiento, servicios de luz, agua. Tener un table dance es más rentable que tener una Zona de Tolerancia donde todo está regulado, donde al hombre se le obliga usar preservativo. Es más rentable un lugar privado donde puedes manejarte como puedas a tener que rendir cuentas a una Zona de Tolerancia“, comenta.

**EL DOCUMENTAL QUE REIMAGINA EL ESPLENDOR DEL CABARET DE COLIMA.

“María Bonita” es un título que apela a la nostalgia del bolero de Agustín Lara, a un pasado de gloria y plenitud. “No quería hacer un retrato de la época, sino un documental de la época según las personas. Hay muy poco registro visual de ese tiempo. Es la añoranza por una tiempo prodigioso, utópico pero que se arrebató de golpe. Un sueño de amor eterno…”. El título alude también a los inicios de Lore en Colima. “Ella llegó a Colima de Lázaro Cárdenas (Michoacán), cuando allá cerró la Zona de Tolerancia. Quiso seguir en la vida nocturna. Era una mujer muy alta, que llegó a Tecomán, un pueblito de Colima, allá le decían María Bonita y su primer bar así se llamó”. 

“María Bonita” se conforma con los pedazos de un sueño breve que se hizo realidad. En la fachada de El Caporal aún está la evidencia de lo sucedido. En las pinturas de Lore, en el vestuario, en las fotografías. En la fortaleza de una voz que revive el pasado. “Hablar frente a frente con ellas fue lo que sustentó al documental. Cuando edité sus memorias fue cuando hice el documental. El material que tenía fuerte era la historia de vida de estas mujeres, contando la época conforme al cabaret: cómo bailaban, cómo se preparaban para salir, como se vestían y la parte de la pérdida.  Se convirtió en un relato donde nos dijeran cómo era ese tiempo. La pérdida también fue una constante en lo que hablaban Lore y Elizabeth, su compañera. Platican cómo solían vivir”. 

***LA REVELACIÓN DEL SER DETRÁS DEL VESTIDO.

Su presente solitario y marginal se muestra como una contraposición a un pasado de noches inolvidables. Esta inflexión hace una revelación del ser y Roxana Anaya la captura. “Quise contraponer lo que ella platica con sus fotografías en su mejor época y luego verla hacer algo tan cotidiano como barrer. En el pasado, nos cuenta lo más feliz de su vida, luego es ir al presente y verla barrer, limpiar, abrir su lugar, sentarse a esperar a que llegue alguien y no llega nadie. Es algo cíclico. Es esa repetición que las mantiene activas y con la ilusión de que el espectáculo va a regresar. En este microuniverso se logran encontrar como personas. Antes solamente eran sexoservidoras, luego fueron vedettes, el referente de la vida nocturna”. 

Los vestidos son una imagen recurrente. Anaya cuenta que para las vedettes, los vestidos eran la prenda más importante y que entre ellas mismas se los hacían. “Cuando hubo un acercamiento más íntimo con Lore ella me platicó sobre los vestidos, cómo a través del vestuario se personificaban, cómo cada noche tenían vestidos diferentes. Aunque parezcan son sencillos tienen un significado muy importante. Después de veinte o veinticinco años siguen estando intactos. Esto habla de un apego emocional que generan los vestidos, tenerlos, conservarlos. Por eso era importante para mí mostrarlos”. 

El documental fue realizado por un equipo de colimenses. La fotografía que descrita por la directora como natural y espontánea, estuvo a cargo de Fernada Argote y Massiel Hernández, la producción por Chantal Rodríguez y Paola Pineda y la música, por Diego Llamas. “Fue una música muy nostálgica que hizo un amigo de Colima. Mi objetivo fue involucrar a amigos de la escena artística de Colima para que fuera un proyecto colimense.También tuve apoyo de amigos de Guadalajara”.   

****SER PERIFÉRICO.

Con este trabajo Roxana Anaya cierra un capítulo con Lore, con quien había hecho un trabajo previo “Retrovisor” enfocado más en la Zona de Tolerancia. “Con este corto cerré un proceso con Lore, que era conocerla más. Investigar y darle esa voz adicional que les hace falta. Ahora terminé ese proceso. Estoy siguiendo la línea de la sexualidad hacia la periferia. Lo que no está retratado como los cuerpos disidentes, su concepción. Personas que viven su sexualidad no heteronormada o la asexualidad. Hay personas que no tienen relaciones sexuales con otras personas pero eso no limita que no tengan su propia sexualidad. Tocar estos temas, el cuerpo y el territorio. El cuerpo como primer y único espacio realmente nuestro que ha sido colonizado de muchas formas a través del tiempo. Luego sigue lo introspectivo, cómo el espectador se descubre a través de las historias que ve. No ser ya un espectador tradicional solamente, sino sentirlo como propio, una experiencia personal”. 

¿Qué puede cambiar en el mundo después de ver “María Bonita”? ¿Nuestra idea del cabaret, de la vida nocturna, del trabajo sexual, del vedettismo? Roxana Anaya recupera la historia de un lugar, en la voz de las personas que lo vivieron y lo reimagina. El Caporal existe más allá del mito y del tiempo, como el lugar que hizo brillar a una ciudad, como símbolo de resistencia, como anhelo de eternidad. “Cuando Lore vio el trabajo en una función con público, todo el mundo se le quedaba viendo. Cuando el corto terminó la gente la fue a abrazar a ella y a Elizabeth. Hay un cambio de mirada que tienen las personas después de ver “María Bonita”. Quería que ellas lo experimentaran, que volvieran a tener un público que las quiera”.

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