Día 4. Celebremos la diversidad

Texto: Arantxa Luna

La fuerza retumbaba en la pantalla del Centro Cultural Clavijero. La velocidad de los colores deformaban uno de los edificios más emblemáticos de Francia: la catedral de Notre Dame. Detrás de esas imágenes, sosteniendo su cámara Súper 8, el artista michoacano Teo Hernández dejaba su legado para que, décadas después de su muerte, festivales como Cuórum se unieran a la difusión de su obra. 

Previo a la proyección de los cortometrajes Tables d’Hivers, Nuestra Señora de París y Estrellas de ayer, la investigadora Andrea Ancira presentó su proyecto editorial Anatomía de la imagen. Notas de Teo Hernández, fruto de años de investigación que edita por primera diarios inéditos de artista y es al mismo tiempo, un diálogo entre investigación, edición, la obra y el sentido que adquiere en la historia del cine en México. 

Cuórum, como espacio abierto a la experimentación, concluyó el homenaje a Teo Hernández con un conversatorio con Ancira y Javier Morales Hernández, sobrino de Teo. La proyección de estos tres materiales permitió dilucidar sobre sus preocupaciones artísticas y la importancia de seguir difundiendo su obra, tal y como sucedió en esta edición. 

Antonio Álvarez, director general de Cuórum Morelia, subió al escenario en la ceremonia de clausura para que los jurados de esta edición: Dolly Mallet, Francisca Lucero, Majo Stanffolani, Jaz Vilá y Renato Galamba, fundiera su agradecimiento en un abrazo amoroso y solidario. “Un acto más allá de las palabras”, en voz de Galamba. 

“No somos un espacio de alfombras rojas, pero sí de alfombras de arcoíris en donde todos y cada uno de nosotros podemos brillar”. Mara Fortes, co-fundadora de Cuórum, abrió la premiación con unas palabras que resumieron los momentos más emotivos de esta edición: “Programar no es sólo seleccionar las películas que se van a proyectar, sino de crear experiencias más allá de la pantalla”. 

Ahora, la sala del Centro Cultural Clavijero retumbó gracias a la celebración de la diversidad. Aplausos, risas, nerviosismo y las palabras de Majo Staffolani: “Sigamos defendiendo estos espacios que son difíciles de construir” dieron paso a la entrega del premio reconocimiento en manos de Renato Galamba y la actriz Paola Gómez: la Mención especial del jurado a la actriz Greta Servantes, por Espuma de Mar. Luego, Sandra Aguilera, directora del Centro Cultural Clavijero, y Francisca Lucero, miembra del jurado, entregaron el Premio especial del jurado a Dejarse crecer el cuerpo, de Andrea Gudiño: “Quiero que este cortometraje sea un referente para todas las directoras mujeres en el país”.

María José Staffolani entregó el Premio a la apuesta, una mención especial del jurado, a Fría culpa, de Paula Aguilar, y Alejandra Bogue entregó el Premio del público a Las dos Claudias, de Frida Meza. “El amor y la ternura es más importante que el género de las personas que se están amando”. Finalmente, Doly Mallet, miembra del jurado, junto a la actriz Romina Escobar y el actor Luis Sodá, entregaron la Camelina de Plata al Mejor Cortometraje Mexicano: Inmune, de Martín Bautista. 
Y como Cuórum se trata de generar espacios seguros y respetuosos a todos los cuerpos, toda la diversidad, todas las preocupaciones de las obras de esta edición se trasladaron a la celebración con una demostración de voguing, una practica de baile estandarte de la comunidad LGBTTTI, realizada por colectivos de Morelia.

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