Replegar los sueños: ¿Dónde está Teo Hernández?

“Yo soy de aquellos que padecen una enfermedad que pronto se extenderá: / yo soy de aquellos que se desprenden de sus raíces, que sacuden el yugo y el fruto, que quieren ir solos por el mundo. / Desligado de su Tierra, / de sus padres, / de su historia, / de su raza”.

[Diciembre 20 de 1981. Cuaderno 2, pp. 13-35]

¿Dónde está Teo Hernández? En el tiempo recuperado.

Teo Hernández fundó en 1959 con su amigo Antonio Campomanes, un colectivo llamado el Centro de Experimentación Cinematográfica (CEC) que tenía por objetivo renovar el cine mexicano de la época, al margen del cine comercial e inspirado en lo que sucedía en Francia con la Nueva Ola. “Yo mismo escribí el manifiesto, sobre una hoja de papel kraft marrón, y dibujé con tinta china la cabeza de la mujer de los anteojos rotos de Potemkin“, escribe Teo en su cuaderno 25, el 27 de marzo de 1981. [1]

El resultado de aquello fue un filme inconcluso en 16 milímetros financiado por el Instituto Francés de América Latina (IFAL) a propósito de la visita de André Malraux al Instituto. Tras este intento y en un contexto económico difícil en México, Teo Hernández comienza un viaje que lo llevará de San Francisco hasta Europa. En una estancia en Londres, realizaría el que sería su primer filme, 14, Bina Gardens (1968).

En el autoexilio motivado tal vez por la contracultura europea, particularmente la parisina, lograría hacer lo que más deseaba; cine. En total realizaría más de 200 filmes, resultados de viajes al interior de Francia y de ejercicios experimentales con el lenguaje cinematográfico, donde buscaba el desprendimiento; “el espacio X” entre lo filmado y lo recortado. “La juntura entre los fotogramas viene a ser la huella” [2]. En Tánger, en Marruecos filmaría en 1969 Estrellas de ayer, Serge, Juanito. Después de 15 años regresaría a México y filmaría antes de su prematura muerte en 1992, Le voyage au Mexique (1989).

¿Dónde está Teo Hernández? En sus cuadernos.

Teo Hernández estableció una relación indisociable entre lo escrito y lo filmado. En sus cuadernos que conformaron un abecedario temático en el libro Tres gotas de mezcal en una copa de champaña, se descubren sus inquietudes y necesidades como artista pero también las definiciones que hizo en torno al cine, concebido por él como el arte supremo barroco. Xóchitl Camblor-Macherel contribuidora del libro, escribe: “Teo Hernández vivió para filmar la película de su vida, y al mismo tiempo filmó para leer su vida”. [3]

Escribía en las imágenes su visión del amor, de la belleza, de la madre, de la homosexualidad. Escribía sobre el gesto, el espacio, el cuerpo, el tiempo, el vacío, el sueño, la danza, la pasión y la realidad. Descubría al cineasta: “el rol del cineasta es ser invisible en el mundo”. Este cuestionamiento incesante es la formulación de una visión única sobre lo que es el cine.

El cine tenía que estar liberado de la mirada tradicional. De una reunión entre lo que se filma y la forma en la que se mira. En su cine no hay fuera de campo sino una apropiación de lo real sin que esta sea definitiva. “Un medio que nos permite alcanzar un estado donde la representación transforma sin cesar su coordenadas”, escribió. [Febrero 18 de 1982. Cuaderno 3, p.28]

En sus cuadernos no está la interpretación ni la justificación de su cine, sino sus palabras evocando imágenes y sueños que no logró hacer en película pero que pudo escribir. En sus palabras están sus imágenes, sus deseos, sus sueños replegados que visualizan una realidad donde la pulsión y el fulgor del cineasta están en el centro de la imagen en movimiento.

¿Dónde está Teo Hernández? En Michoacán.

Teodoro Hernández nació en Ciudad Hidalgo, Michoacán el 23 de diciembre de 1939. “Un mestizo de primera generación” [4] de madre criolla y padre indígena. Desde temprana edad descubrió el cine y no entendía por qué la imagen tenía que cortarse. Hernández buscaba la eternidad en el cine y respondió a la pregunta que se hizo de niño cuando una imagen le gustaba: “¿Por qué la cortan?” Puso principio al final: “Mis filmes comienzan en el punto en que los otros se terminan: en el momento del orgasmo”.

Hernández partió de Michoacán a la Ciudad de México pero no le bastaría. Tenía que hacer del cine ese sueño sin fin. En Francia replegó sus pasiones ¿Se le considera un cineasta experimental? ¿Era francés o era mexicano? Teo derrumbó esas fronteras. Hizo el cine que soñó, del que no se puede despertar, en el que se continúa en estado de libertad, en el misterio y en la fluidez.

Si bien regresó a México, su cuerpo se quedó allá, en el cementerio de Père Lachaise. Su epitafio reza “Tres gotas de mezcal en una copa de champaña”.

Ahora Teo Hernández volverá a Michoacán, en el principio de una serie de tributos que Cuórum Morelia en colaboración con la investigadora Andrea Ancira, harán al cineasta libre y visionario en constante búsqueda por “alargar el placer de la visión para quedarse hasta el fin con la imagen”.

Replegar los sueños: ¿Dónde está Teo Hernández? busca un encuentro con el cineasta como escritor de imágenes. El encuentro no es por una búsqueda estética o formal. Es un encuentro por lo onírico y placentero, guiado por su obra, por sus palabras, por sus imágenes. Un encuentro aquí en su tierra y “en el negro, donde todo es posible”.

¿Dónde está Teo Hernández? Aquí siempre estará.

Referencias:

[1] VARIOS, “Teo Hernández: Tres gotas de mezcal en una copa de champaña”, Volumen 11 de Cuadernos de la Cineteca Nacional. Nueva Época. CONACULTA, página 50.

[2] ÍBIDEM, página 29.

[3] ÍBIDEM, página 22.

[4] Texto de Mauricio Hernández, consultado en www.ellumiere.net/especiales/teo/teomauricio.php el 18 de junio de 2019.

Fuentes iconográficas: Lightcone, gastv.mx

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